
MÁS GATOS QUE NUNCA
De todas sus colonias conocidas, la de
Formentera es la que parece haber sufrido precisamente una regresión más
acentuada. Su antigua abundancia es hoy un recuerdo. Las situadas en pequeñas
islas deshabitadas no se han enfrentado a una merma tan drástica. La regresión se debe a los depredadores
terrestres, en particular a los carnívoros, comadrejas y gatos. La población rural
mantenía controlados a estos animales y evitaba la proliferación con métodos frásticos,
sobre todo a través del sacrificio de neonatos.
REVISTA: Quercus, Junio 2018
Paula González Cividanes
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