domingo, 21 de marzo de 2021

Rayos, la chispa que pudo prender la vida en la Tierra

 Los rayos, y no los meteoritos como postulan hipótesis alternativas, podrían haber suministrado la fuente de fósforo biodisponible para sustentar el inicio de la vida en la Tierra primitiva. 

Resulta paradójico que uno de los mayores enigmas para los seres humanos se encuentre en una de las cualidades constitutivas de nuestra propia condición: somos seres vivos. La vida, por más completas definiciones queramos dar de ella, tiene algo que se nos escapa a encerrar en una definición redonda. Un ejemplo lo encontramos en el debate presente desde hace décadas sobre si podemos o no considerar a los virus seres vivos. Otra cuestión que da fe de lo despistados que andamos respecto a algunas de las características que rodean a la vida en nuestro planeta podemos hallarla en la disputa sobre que surgió primero, el ARN o el ADN. También en la de si es la vida una condición intrínseca de nuestro planeta, o por el contrario vino a parar a nuestro mundo a lomos de una roca espacial.

Fuera como fuese, lo que parece estar más claro es que el inicio de la vida en la Tierra dependió de un cóctel preciso de ingredientes como fueron el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno y el fósforo. Aunque en ausencia de cualquiera de ellos la vida en la Tierra nunca se habría desarrollado tal y como la conocemos (hace unos días os contábamos esta breve historia sobre el oxígeno de nuestra atmósfera) en este artículo le prestaremos especial atención al último de ellos, el fósforo, el cual toma además una especial relevancia por formar parte tanto de las moléculas que contienen la información genética, los citados ARN Y ADN, los lípidos que componen la membrana de las células, o del ATP, la moneda energética los seres vivos.

En este punto es importante aclarar que tan fundamental como el elemento es la forma química en la que este se encuentra en la naturaleza, por lo que adquiere especial importancia el concepto de biodisponibilidad, entendida en este caso como la presencia de la forma química de un elemento susceptible de formar parte de la materia viva. Así, hoy sabemos que en la Tierra primitiva la mayor parte del fósforo biodisponible o reactivo, se encontraba formando parte de minerales insolubles, y por tanto no era biodisponible. 

Ahora un equipo de investigadores liderado por Benjamín Hess del departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Yale, acaba de proponer un posible origen alternativo de la Schreibersita de la La Tierra primitiva y el fósforo que contiene: los rayos.


Diego García Iglesias

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