jueves, 31 de mayo de 2018

HACIA EL MUNDO DE LILLIPUT


 Multitud de especies están reduciendo sus dimensiones como respuesta ecológica al calentamiento global. Un estudio con correlimos gordos demuestra que sus efectos se hacen sentir a miles de kilómetros de las zonas donde crían, pues las aves con picos más cortos no tienen acceso a las presas más abundantes.
Bacterias, plantas, invertebrados y vertebrados han ido reduciendo su tamaño paulatinamente, no debido a la radiactividad, si no al aumento de las temperaturas. Hasta tal punto que el empequeñecimiento corporal se ha propuesto como la tercera respuesta universal de la biodiversidad al calentamiento global, junto con los cambios en la distribución y los ciclos naturales de las especies.
La reducción paulatina del cuero, en apenas unas pocas generaciones de individuos, tiene serias consecuencias ecológicas, sobre todo para aquellas especies que están adaptadas a explorar recursos concretos. Por ejemplo, agujas y zarapitos tienen largo tanto el pico como las patas, lo que les permite detectar y capturar presas enterradas a mayor profundidad del sedimento. Por el contrario, los picos y las patas de correlimos clorlitejos y andarríos son de menor longitud y se alimentan de presas superficiales más cerca de la línea de playa.

 REVISTA: Quercus, Abril 2018
Paula González Cividanes


No hay comentarios:

Publicar un comentario